Bienvenidos al Sitio Web del Prof. Iván Alfredo Ricord B.

Deseamos darle la bienvenida a nuestro sitio web donde podràn encontrar ensayos, artìculos, conferencias y diversas publicaciones  producidas por el Profesor Ivàn A. Ricord Bernal durante su vida acadèmica en colegios pùblicos y en la Universidad de Panamà.

 

GRANDEZA Y DESVENTURA DEL CORONEL JOSE ANTONIO REMÓN CANTERA.

 

Al final de la Segunda Guerra Mundial pareció abrirse una nueva perspectiva desde el punto de vista político en Panamá. La atención a los problemas sociales de la población en crecimiento, pareció tomar una nueva dimensión. La creación de las Naciones Unidas y su compromiso de crear diversas misiones internacionales para estudiar los males endémicos de los países en desarrollo, ofrecen una nueva opción a los pueblos de América Latina. En Panamá, los sectores medios, se muestran conformes con estas inquietudes internacionales.  Existen muchas coincidencias entre las luchas de los grupos de profesionales recién egresados de la Universidad, pequeños comerciantes, estudiantes e intelectuales. En lo político, se clama por el respeto a las leyes, la lucha contra la corrupción gubernamental, contra el militarismo,  por la vigencia de la democracia y la realización de  elecciones limpias.

 

José Antonio Remón Cantera,  como Comandante del Cuerpo Policial, posteriormente convertido en Guardia Nacional, viene a ser el elemento sobre el cual girarán las decisiones de todo un  periodo importante de nuestra historia republicana.  Con una espada de Damocles sobre su cabeza (las fuerzas armadas estadounidenses), bajo la presión de los sectores antimilitaristas más radicales de la pequeña burguesía, y con la aquiescencia condicionada de los grupos oligárquicos dominantes, Remón maniobra y mantiene el control político en el país hasta el momento de su asesinato. Pero es un control temporal, ficticio e ilegítimo.

 

Su ascenso en el escalafón de la Policía es rápido y temprano. Desde muy recién entrado al cuerpo armado, en 1931, demuestra sus deseos de participar en las decisiones de poder político en Panamá. No fue un líder carismático; su prestancia en la toma de decisiones en Panamá fue obtenido en base al control de la armas. Fue un hombre que manejo a la perfección el   discurso demagógico en un país donde la cultura política era escasa.

 

Procedente de una familia decimonónica, Remón, (1) tuvo dificultades para continuar sus estudios debido a la muerte de su padre. Su madre, finalmente lo incorporó a la carrera  de milicia en México mediante una beca. Regresó al país en 1931 e inmediatamente se incorpora a la Policía Nacional, luego del periodo  convulso a raíz del movimiento insurreccional ocurrido  en  contra  Florencio Harmodio Arosemena. Ingresó  a la Policía como Capitán   demostrando interés por labrarse un futuro promisorio en la institución. Ya antes hemos señalado que sus  inclinaciones partidistas  le crearon problemas con los superiores. Por ese  motivo por el que fue cesado de la Policía en 1935.

 

No se consideraba un simple policía. Aspiraba a que se le aceptara  como un militar profesional. Paulatinamente le dio rango de ejército y se preocupó por el prestigio de la institución policial panameña que poseía una moral y estima decadente por haberse mantenido como un apéndice de las fuerzas armadas estadounidenses. Con Remón, la Policía Nacional y sus oficiales empezaron a figurar en el escenario social, político y económico del país.

 

Las elites dominantes oligárquicas llegaron agotadas a la  década de l940. Los conflictos que ellos mismos habían generado durante toda la década anterior, provocaron la debilidad de las clases gobernantes. Los grupos liberales no fueron capaces de mantener un proyecto coherente de desarrollo nacional y terminaron la década de 1930  profundamente fraccionados. Harmodio Arias, figura dominante de la década,  establece una dinastía de liberales “desteñidos” (panchistas, jimenistas, dominguistas y alfaristas) que perduran hasta la primera Presidencia de Arnulfo Arias. Una década plagada de fraudes escandalosos, crisis económica profunda, y el  repunte de los  sectores medios en el escenario nacional, como elementos que interfieren en  la estructuración política de la época.

 

El Coronel Remón, de agudo olfato político aprovecha la coyuntura para imponer su arbitraje desde el cuartel. A partir de 1941, luego del derrocamiento de Arnulfo arias,  sin ser Comandante  de la Policía, ya Remón había asumido, literalmente, las riendas del país. Somete a las elites oligárquicas y dispone plenamente del poder durante casi toda la década de 1940 hasta que se hace Presidente de Panamá en 1952. (2)

 

Bien entrado su periodo gubernamental del Presidente Remón se hace sentir el intento de las clases dominantes de recuperar sus espacios perdidos. Una nueva generación menos atrasada, más educada y moderna exige la reconquista del poder y la eliminación de intermediarios militares en su ejecución.  Por ello, se puede suponer que tratarían de   desembarazarse  de Remón cuando sienten que el Coronel puede intentar perpetuarse en el poder luego de finalizado su periodo constitucional en 1956. (3)

 

El Coronel, se separa de la Comandancia el 30 de octubre de 1951  para correr como candidato presidencial. Deja atrás un cuerpo policial bien estructurado  con un acentuado espíritu de lealtad hacia su Jefe Supremo. Tras su candidatura se alinean la mayoría de las fuerzas políticas y económicas del país. Otras, con alguna esencia antimilitarista hacen una tibia  oposición. La Guardia Nacional, se implica claramente en el proceso electoral y funge como aparato coercitivo para asegurar la elección de su Comandante en Jefe.

 

La mayoría de las fuerzas oligárquicas son incorporadas por Remón a su plan hegemónico.  (La terna presidencial estará conformada por Remón, José Ramón Guizado y Ricardo Arias Espinosa como Primer y Segundo Vicepresidentes, respectivamente).  Ellas se sienten a gusto porque el Comandante les brindaría “seguridad y orden” para el éxito  de sus intereses económicos. Remón ungido a la Presidencia a partir de octubre de 1952, convierte a la institución armada, junto con sus oficiales en verdaderos guardianes de los intereses de las clases dominantes. 

 

El papel de hombre fuerte que se le había atribuido al Coronel durante su Comandancia en la Policía Nacional, ahora se pone en práctica como Presidente de la República. Se convierte en el primer gobierno jefaturado por un militar durante la época republicana.  Heredando una administración gubernamental caracterizada por el   desorden, la corrupción e inacción oficial, el nuevo Presidente inaugura una administración activa, de “orden estabilidad y firmeza”. Desde su asunción a la Presidencia, impone reformas económicas, y cambios fiscales que tratan de modernizar una economía con un atraso crónico. A pesar de la existencia de una agricultura feudal con un atraso abismal en el desarrollo social del país, los sectores oligárquicos siempre habían estado conformes porque sus negocios aunque dependientes y limitados en desarrollo, les representaban beneficios monopólicos. El Presidente imprime dinamismo y acción a la labor de gobierno. A criterio de algunos autores nacionales, esta fractura entre el conformismo de las clases oligárquicas y la acción transformadora del remonismo, produce el conflicto definitivo que distancia a Remón de los sectores que lo habían acogido en su seno. 

 

La política de sustitución de importaciones  constituye un verdadero plan gubernamental de Remón. Siempre acuñada por los intereses estadounidenses en Panamá, esta política marca el desarrollo de los postulados de la CEPAL,  diseñados como mecanismos de dominación durante la postguerra. Ella  define, en gran medida,  los conflictos entre los sectores primarios y de servicios (Sindicato de Industriales y Cámara de Comercio), que aún en nuestros días afloran entre las clases dominantes. (3)

 

Los resultados de los muy publicitados Tratados Remón-Eisenhower fueron cicateros. Sólo favorecieron a los sectores de la burguesía citadina, cuyos negocios con la Zona del Canal tuvieron pingues ganancias.(4) La lucha por la soberanía fue sacrificada vilmente. La frase de tinte nacionalista: Ni Millones Ni limosnas, que sirvió de motor a las grandes manifestaciones  (Marchas por la Patria) quedaron reducidas a migajas.

 

Bien entrado el periodo presidencial de Remón,  hace sentir entre las clases dominantes cierta incomodidad con la creciente dominación del Presidente en toda la esfera económica y política del país. (5) Una nueva generación de empresarios menos atrasados; más educados y modernos, había surgido y exigían la recuperación de los espacios perdidos y la sustitución de los intermediarios militares que,  desde 1947, habían hecho presencia ostensible en la cúpula del poder en Panamá. Por ello, se puede suponer que tratarían de desembarazarse del Presidente, quien cubría demasiados escenarios y se corría el riesgo de que pretendiera perpetuarse en el poder del Estado.

 

José Antonio Remón Cantera fue asesinado el dos de enero de 1955, entre las 7.30 y las 8 de la noche. Tras una placentera tarde dominical, rodeado de amigos, halagado por los éxitos en las carreras, las felicitaciones y bueno augurios de Año Nuevo, sorpresivamente. El, hasta el momento, hombre fuerte de Panamá, “cayó abatido por una bala calibre 38”. Así terminó la vida del político más poderoso de Panamá hasta el momento. Hubo inculpados, confesos, juicios, errores, caos, improvisaciones y, todo un gran revuelo momentáneo en un país en el que los acontecimientos trascendentales era escasos. Pero el crimen del Presidente fue cubierto con un manto de complicidad, que no permitió que nada se aclarara.(6).

 

NOTAS

 

1.- José Antonio Remón Cantera pertenecía a una de las familias históricas istmeñas. Un antecesor suyo, José Damián Remón, figura entre los subscriptores del Acta de la reunión del Cabildo Abierto del 9 de julio de 1831. Durante la República no se conocen mayores actuaciones de los Remón. Ninguno aparece entre los fundadores. Tampoco entre los convencionales de 1904…El apellido Remón principia a oírse, políticamente, a partir del ascenso a la Comandancia de la Policía Nacional del egresado de la Escuela Militar de México, José Antonio Remón Cantera.  Vásquez, Juan Materno. Anatomía de Una Infamia. Ediciones Olga Elena Panamá 1987.

 

2.- Remón consolidó su poder político mediante ele eclipse de Arnulfo Arias a quien mantuvo en la cárcel desde el 10 de mayo de 1951, tras su derrocamiento, hasta febrero de 1952. El Coronel, quien reiteradamente había negado aspiraciones a ser candidato a la presidencia, fue postulado formalmente, el 28 de octubre de 1951 en la provincia de los Santos. Dos días después renunció a la Comandancia de la Policía Nacional. Fue postulado por los Partidos Nacional Revolucionario, Unión Popular y el Liberal del Matadero. Posteriormente se suman el Partido Renovador y el Partido Revolucionario Auténtico. El grupo político comenzará a llamarse Coalición Patriótica Nacional. Los candidatos a Vicepresidentes serán José Ramón Guizado y Ricardo Arias Espinosa.

Las fuerzas opositoras a Remón conforman la Alianza Civilista, con el apoyo del partido Liberal Nacional, el frente Patriótico, el Partido revolucionario Independiente y el Socialista. Los candidatos serían Roberto F. Chiari (primo de Remón) y los vicepresidentes Norberto Navarro y César Quintero.

El 2 de abril de 1952, un mes antes de la elección, el periódico oposicionista La Hora, perteneciente a la familia Arias Madrid, apareció con un titular que reproducía a otro diario estadounidense, The New York Times, que decía así: “La Policía de Panamá es el ejercito privado de Remón,” y agregaba: “Remón no tiene dudas sobre su victoria, lo que es razonable, ya que la policía Nacional, la única fuerza armada de Panamá, es como un ejército privado del señor Remón”

 

3.-de acuerdo con el Doctor José Eulogio Torres Abrego, la crisis política que se genera en los primeros años de las postguerra es el producto de las contradicciones irreconciliables por los intereses de clase en Panamá. Grupos antagónicos se debaten entre mantener una economía abierta, basada en el comercio y los servicios y otros, quienes apuestan por un desarrollo económico hacia adentro basado en la agricultura, la ganadería  y la industria. El señalado autor sostiene que el punto inicial del conflicto surge con la primera presidencia de Arnulfo Arias, en 1940, cuyo mandato produce un cambio radical en la política económica del país. En su opinión, la política económica de Arnulfo Arias en 1940 y especialmente en 1950, tendiente al desarrollo primario y secundario de la economía y,  el consecuente desarrollo industrial diseñado por Remón,  a partir de 1952, crean las condiciones para un rompimiento entre las fuerzas oligárquicas tradicionales. Véase Torres Abrego, José E. Población, Economía y Sociedad en Panamá. II Parte. EUPAN. 2001.

 

(4).”Se destaca, por tanto, que la obra cumbre del gobierno de Remón, se agota en el beneficio directo a la oligarquía panameña, con olvido absoluto de las demás clases sociales y con olvido de los más graves  problemas que para la república de Panamá como la nacionalidad ha traído el Canal de Panamá. Y no solo hubo tal olvido, sino que con la concesión de Rio Hato se trasladaron esos problemas a las provincias centrales, incrustando un área de desnacionalización…” Tomado de La Oligarquía en el Banquillo de los Acusados (Anónimo aparecido en el Libro Cinco Ensayos,) Editora Vanguardia, México D.F. 1962.

 

5.- Remón a menudo declaraba que no tenía intensiones de mantenerse en el poder más allá de su periodo presidencial. Sin embargo, no pocos crían lo contrario. “ Quiero declarar a ustedes que es falso que yo pretenda continuar en el poder después del primero de octubre de 1956. No lo aceptaría ni aún en el caso que me lo pidiesen todos los partidos y todos los panameños” Declara ración aparecida en un periódico de la localidad antes del año nuevo de 1955.         Durante un debate en la Asamblea Nacional sobre el tema constitucional de la reelección, el Diputado Francisco Pardini, del Partido de Remón, dijo en una ocasión que “había Remón para rato” citado por Pippin, Larry  LaRae. The Remón Era: An Analisis of a Decade Events in Panama. 1947-1957. Stanford University, 1964.

 

 

6.- El Ingeniero José Ramón Guizado, Primer Vicepresidente de Remón, quien fue inculpado del crimen, destituido del cargo, sometido a juicio como autor intelectual del asesinato y quien permaneció detenido desde el 29 de marzo de 1955 hasta el 11 de diciembre de 1957, publicó una obra titulada “El Extraño Asesinato del Presidente Remón” en la que llega a las siguientes conclusiones sobre el crimen del Hipódromo de Juan Franco:

“ A.  Que el asesinato del Presidente Remón fue motivado por dos fuerzas distintas: la una Externa Económica, en la que prevalecía el contrabando, de drogas heroicas, y la segunda, las ambiciones de orden políticas.

B.  Que ambas fuerzas, hábilmente coordinadas, coincidieron el fatídico 2 de enero en Juan franco para llevar a cabo el alevoso crimen.

C.  Que los intereses creados de la oligarquía imperante en nuestro país, así como las desorbitadas ambiciones en el orden político de estos elementos que integran la fuerza interna, planeó y consiguió mi separación de la Presidencia de la República, mediante una trama diabólica….

D. Que privaron los intereses de la poderosa fuerza interna sobre los naturales deseos de la ciudadanía para descubrir y castigar a los verdaderos culpables.”

 

El día 6 de diciembre de 1957, el Diario La Nación,  luego de finalizado el juicio contra los implicados en el crimen de Remón, en el cual todos fueron absueltos, publicó un editorial del tenor siguiente: Hoy llega a su climax una de las etapas históricas más trágicas y patéticas de la República. Se inició en la noche del  2 de enero de de 1955, cuando en circunstancias que no han sido aclaradas, por decisión deliberada de las fuerzas políticas que antepusieron el control del Gobierno a cualquier otra consideración, cayeron abatidos a balazos el Presidente Remón y otros ciudadanos en el palco del viejo hipódromo de Juan Franco. Aquel crimen, el otro crimen del derrocamiento del Presidente  Guizado y el tercer crimen de desviar maliciosamente la investigación, para mantener en el misterio los antecedentes y razones de ambos hechos, llevaron a  la República de Panamá a un grado de bochorno y desprestigio internacional sin precedentes.

 

 

 

POR: IVÁN A. RICORD B.

8-123-242.

Profesor Titular del Centro Regional Universitario de San Miguelito.

Universidad de Panamá.

 

LA GUARDIA NACIONAL DE 1968

 

 IVÁN A. RICORD B. *                                                                                           Cédula 8-123-242

José Antonio Remón se había encumbrado como Comandante de la Policía Nacional en 1947. En teoría, se retira del mando del Instituto armado para convertirse en Presidente de la República en 1952, dejando en el cargo a Bolívar Vallarino. Ambos formaban parte de una concertada  alianza  política- económica, con los sectores dominantes del país,  en la que estaba inmersa toda la institución. Remón convierte a la Policía Nacional en Guardia Nacional mediante Decreto No. 44 de diciembre de 1953 la cual se  erige como una  fuerza armada latinoamericana de postguerra bajo los parámetros de la política de seguridad nacional dictada por el Tratado de Asistencia Recíproca desde  Washington.

Desde 1943 la Policía Nacional había emprendido un proceso de militarización para acompañar a la incorporación de Panamá a la Segunda Guerra Mundial. La presencia abrumadora de las fuerza armadas norteamericanas en Panamá había militarizado el  país y como consecuencia, la Policía, recibiría  equipamiento con los excedentes militares. Además, un intenso fortalecimiento técnico, logístico, entrenamiento, bienestar y espíritu de cuerpo. Cuando Remón asume el poder total en Panamá, la futura Guardia Nacional  se habría convertido en un cuerpo de represión de los reclamos nacionales y en salvaguarda de los intereses de sus comandantes y de las clases hegemónicas que dirigen al país. (En 1949, una crisis política creada por la muerte del Presidente Domingo Díaz, sacó a flote los negocios de los Comandantes. Chanis,  Presidente interino, solicita  su renuncia por corruptos, pero su orden es desobedecida y el Presidente es  destituido).

Remón es asesinado en enero de 1955. Queda a cargo Vallarino como poderoso Comandante. Durante la segunda parte de la  década de 1950 los movimientos populares organizados son reprimidos por la Guardia Nacional. (Al propio Capitán Torrijos, en 1959, le corresponde sofocar al movimiento estudiantil alzado en armas en  Cerro Tute). La Guardia Nacional haciendo el papel de ejército solapado,  aumenta su rol con guardián de los intereses estratégicos foráneos y de las  clases oligárquicas. (algunos sostiene que se formó a imagen de la Guardia Nacional somocista). La división del país en cinco zonas militares permitió a sus Jefes  locales ser los “ojos y oídos” del Comandante. La institución da cabida a oficiales egresados de escuelas militares, pero su base está nutrida de miembros no titulados procedentes de los sectores urbanos pobres. Por ejemplo, los subcomandantes Flórez y Meléndez pertenecen a la etnia negra y son allegados a la tropa.

Durante la crisis política de marzo de  1967,  cuando el Presidente Robles fue enjuiciado por la Asamblea Nacional, la Guardia Nacional apoya al Presidente  y toma partida a favor del gobierno de Robles y de su candidato David Samudio. Pero cuando la realidad se vuelca a favor de la oposición,  el fiel de la balanza varía. La Guardia Nacional como grupo militar y  político  activo definiría finalmente la posesión del poder en Panamá. Por ello,  el resultado de las elecciones de 1968 tarda en oficializarse y sus resultados solo se dan a conocer  cuando existen acuerdos entre el triunfador en las urnas, ( Arias) y los Comandantes.

El asunto es que Arias no cumple con los compromisos adquiridos. En  los primeros días de su gobierno desmiembra a la institución: jubila a Vallarino, traslada a los oficiales  más beligerantes (diez mayores y tres capitanes,  entre ellos a Torrijos y B.  Martínez) e impone a un Comandante foráneo.

El 11 de octubre de 1968, la Guardia Nacional, sin Vallarino,  entra dirimir el conflicto inter oligárquico que se había manifestado en la campaña política reciente, donde dos fracciones  de diferentes signos se disputaron el control del gobierno nacional. La Guardia  se toma el poder y da un giro de timón a la historia nacional. Oficiales de clase media y nuevas fuerzas sociales;  reprimidas desde 1903, entran en el  escenario nacional, aunque fuere temporalmente.

 

 

*El autor es Profesor de la Universidad de Panamá.


 

EL EFECTO CHÁVEZ EN LATINOAMÉRICA

 

Por: IVÁN A. RICORD B.*                                                       Céd-8-123.242.

 

El “caracazo” de febrero de 1989, durante el segundo gobierno de C.A. Pérez, marca un punto de inflexión en la historia venezolana. La Venezuela “saudita,”  enaltecida por los gobiernos “democráticos” posteriores a la dictadura de Pérez Jiménez, inundados por  dólares petroleros, quiebra irremediablemente. Finalizan su sueño invernal de dominación bipartidista (Copei-A.D.) y ahora se enteran que el país está sumergido en una abominable  corrupción, el usufructo de unos cuantos de la renta petrolera y con un 80% de pobreza.

                                                                                                                                                                                                                   Es muy fácil advertir que el bipartidismo está agotado. Como resultado de las medidas draconianas impuesta por el gobierno y el FMI, el ejercito masacra a cientos de ciudadanos. En esta coyuntura es inminente la irrupción de un nuevo modelo de gobierno que reivindique a las clases populares. En 1992,  Hugo Chávez intenta un golpe  cuartelario que no se concreta pero que sirve para que el pueblo venezolano  mire hacia una nueva opción con un nuevo liderazgo electoral ante el fracaso del puntofijismo. En 1998,  se somete a elecciones populares y gana la Presidencia con casi el 60 % de los votos. Lo mismo ocurre en cuatro  torneos posteriores. Chávez inicia un proceso de cambios,   mirados como conflictivos pero que influyen con fuerza en  la fisonomía de la América Latina. Se hace querer por muchos pero también odiar por algunos. Pero existe la  percepción general de que Chávez personificó una esperanza masiva del venezolano pobre,                                                                                                          una exigencia de cambio social profundo, de liberación nacional y de una ola de   nacionalismo antiimperialista.                                                                                                                                    

El efecto Chávez irrumpe en el escenario latinoamericano e implanta una nueva política internacional sin el direccionamiento imperial. Ésta,  permitió estrechar relaciones poco comunes  y soberanas con naciones emergentes como Brasil, India, China, Rusia y Sudáfrica. Nuevos líderes y nuevos escenarios entran a jugar un papel ante el fracaso del neoliberalismo. Su  discurso reformista jamás pasó desapercibido en la escena local y se hace sentir en la patria grande,  a pesar de las presiones de la derecha oligárquica y del imperio.

Una OEA,  que antes respondía imperturbable  a las señales del norte, ahora se atreve a desafiarlo. Las votaciones unánimes de la década de 1960, 70 y 80, ahora retan  los guiños del amo. Se sepulta el ALCA, la Alianza del Pacífico no despega, se frenan las privatizaciones  y surgen,  con fuerza nuevos organismos latinoamericanos, todos  promovidos por Chávez (CELAC, ALBA, UNASUR, PETROCARIBE). Chávez se convierte, a la vez,  en un factor de unidad y de radicalidad en busca de un paradigma  hacia la multipolaridad.

La historia dará su veredicto sobre la tarea cumplida por Chávez. Más allá de cualquier discusión que legítimamente puede darse,   hay que partir reconociendo que el líder bolivariano dio vuelta a una página en la historia latinoamericana. Desde hoy se hablará de una  Latinoamérica anterior y de otra posterior a Chávez, y no sería temerario conjeturar que los cambios que impulsó  llevan el sello de irreversibles.  La integración llegó a Latinoamérica  para quedarse.

Un reflejo del efecto Chávez se produjo en  la Cumbre de las Américas celebrada recientemente en Panamá, Esta constituyó  una  auto convocatoria soberana de los países americanos;  muy diferente a la reunión  de 1956, convocada por Washington y auspiciada por la OEA,  ejerciendo como “ministerio de colonias” en la que el imperio hacia ostentación de su dominación indiscutible.  En aquella  asistieron generales genuflexos, casi todos  golpistas,  presentándose como paladines de la democracia (Somoza, Fulgencio Batista, Pérez Jiménez, Prado Odría, Aramburu, Stroessner, P. Maglorie, H. Trujillo, Castillo Armas,  Ibañez Ocampo,  por ejemplo). Hoy asistieron  líderes de  sus pueblos con una mentalidad libre y sin dictados previos.                                                                                                                                     

 

*El autor es Profesor de la Universidad de Panamá.

 

 


Congreso Nacional de Historia Regional y Local Caracas Venezuela 2015

Protagonista del Siglo XX Panameño

Campañas electorales conflictivas y ventajistas: 1952
IVAN A. RICORD B
 
 
 
2013-12-17 — 12:00:00 AM — L uego de la destitución de Arnulfo Arias por la Policía Nacional en 1951, hubo un periodo de preelectoral conflictivo y de mucho ventajismo en Panamá. Alcibiades Arosemena (Don Alci), ocupó interinamente, la jefatura del estado hasta que se culminara el periodo constitucional y se realizaran las elecciones del 11 de mayo de 1952. 

Una profunda crisis económica acosaba al país motivada por la cesación de la bonanza provocada por la Segunda Guerra Mundial. Había gran desempleo, declinaban de los negocios, se debilitaban los depósitos bancarios, el aumento de precios de los comestibles (el arroz aumentó en un 100% en 1952). Todo esto se complementaba con una rampante corrupción en las esferas del Estado. 

El coronel Remón, comandante de la Policía Nacional, era cortejado por los sectores económicos poderosos para que se postulara a la Presidencia. Remón, en un principio, negó aspiraciones, pero finalmente, se postuló el 28 de octubre de 1951 en un acto celebrado en un Gimnasio de una Escuela Pública en Los Santos. Dos días después renunció a la Comandancia dejando a cargo a Bolívar Vallarino. Un grupo de partidos oligárquicos coaligados apoyan la candidatura del coronel. 

Los bandos contendientes fueron identificados por la población y por lo medios de comunicación con los motes de militaristas (Renovador, PNR (partido de Remón), PRA, Liberal del Matadero) y civilistas (Liberal Nacional, PRI, Frente Patriótico y Socialista). La desigual campaña se caracterizó por el abierto apoyo del gobierno y de la Policía Nacional hacia el candidato oficial. La mayor parte de los ministros del Gabinete del presidente Arosemena declaran su apoyo a la candidatura de Remón. Los que no lo apoyan (Bermúdez, Navarro y Samudio), debieron renunciar. 

La Junta Nacional de Escrutinio está formada por adeptos al gobierno. Un miembro prominente del Partido Renovador, de la alianza oficial fungía como su presidente. Se pone en práctica la frase del cura colombiano Camilo Torres quien decía: ‘quien escruta es quien elije’. 

La esposa del Coronel Remón, Cecilia Pinel (identificada por los periódicos oficiales como la Dama de la Bondad) recorre el país regalando todo tipo de artículos (entregan a los votantes, víveres, utensilios de labranza, máquinas de coser, artefactos de cocina, entre ellos pailas con el rostro del candidato en el fondo), etc. 

Con un séquito de aduladores, periodistas emplanillados y funcionarios públicos en horas laborables, la esposa del candidato realiza extensas y costosas giras asistenciales por los miserables y recónditos pueblos interioranos, constituyendo así el inicio masivo del clientelismo electoral en nuestro país. Los fondos estatales, a pesar de la crisis que vive la población, se utilizan disimulados y abiertamente a favor de la candidatura oficial. Los candidatos gubernamentales reciben un cuantioso y bochornoso apoyo oficial. 

La prensa oficial, encabezada por el periódico La Nación (donde Remón es máximo accionista) publica detalles pormenorizados de la campaña. En el mes de marzo de 1952 publica este titular: ‘donde llega doña Cecilia, se acabó el dolor del pueblo’. Remón es promovido como el candidato de la salvación nacional. Es la época en que Fulgencio Batista ‘patea la mesa’ en Cuba y se toma el poder por la fuerza. Los Estados Unidos patrocinan gobiernos militares que salvaguarden sus intereses geopolíticos. Es la época gloriosa de los Trujillo y los Somoza. El mismo día de la elección, antes de empezar el escrutinio, los diarios oficiales publican que ‘El triunfo de Remón es cosa segura y definitiva. …esperamos los datos para informar… la magnitud de la derrota sufrida por el civilato’. De acuerdo con los resultados oficiales, la candidatura de Remón obtuvo el 55% de los votos. 

El uso de la maquinaria gobiernista a favor de una tendencia electoral es indolente e ilegítimo. Por eso el resultado de la elección de 1952 deslegitimó, desde sus orígenes, el gobierno de Remón y pudo contribuir, en alguna medida, a su autodestrucción el 2 de enero de 1955. 

DOCENTE UNIVERSITARIO 

Novedades

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Salvador Guillermo Allende Gossens(Santiago,26 de junio de 1908 - ibídem, 11 de septiembre de 1973) fue un médico cirujano y político socialista chileno, presidente de Chile entre el 3 de noviembre de 1970 y el día de su muerte, 11 de septiembre de 1973.

 

EL ISTMO DE PANAMA EN LA CARTA DE JAMAICA

Simón Bolívar escribe, el 6 de septiembre de 1815,  una  carta respuesta  a Henry Cullen, comerciante británico residente en Jamaica; ciudadano  interesado en los temas de la independencia.  La Carta de Jamaica  viene a constituirse en el pensamiento básico del Libertador sobre el tema de la unidad americana. Bolívar considera que el gran factor que puede llevar a que la independencia se concrete es la integración. “Se pueden contar con todos los elementos económicos y militares, pero si no se garantiza la unidad,  el proyecto está condenado a fracasar.”

Mediante la Carta  de Jamaica, Bolívar  da a conocer sus criterios sobre diversos aspectos de la lucha por la independencia americana.  Es un texto de valor universal y  uno de los escritos fundamentales del Libertador, por su claridad y visión política ante los acontecimientos que se estaban generando en las antiguas colonias españolas. Se constituye en el esqueleto fundamental del ideario emancipador  americano.

 

 En uno de su párrafos, la Carta señala:  “Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria. Aunque aspiro a la perfección del gobierno de mi patria, no puedo persuadirme que el Nuevo Mundo sea por el momento regido por una gran república; como es imposible, no me atrevo a desearlo, y menos deseo una monarquía universal en América, porque este proyecto, sin ser útil, es también imposible”.  “La metrópoli, por ejemplo, sería México, que es la única que puede serlo por su poder intrínseco, sin el cual no hay metrópoli. Supongamos que fuese el istmo de Panamá, punto céntrico para todos los extremos de este vasto continente, ¿no continuarían éstos en la languidez y aun en el desorden actual? Para que un solo gobierno dé vida, anime, ponga en acción todos los resortes de la prosperidad pública, corrija, ilustre y perfeccione al Nuevo Mundo, sería necesario que tuviese las facultades de un Dios”.

 

Sobre la privilegiada posición geográfica de Panamá, Bolívar plantea un ideario de unidad.   “Los estados del istmo de Panamá hasta Guatemala formarán quizá una asociación. Esta magnífica posición entre los dos grandes mares podrá ser con el tiempo el emporio del universo; sus canales acortarán las distancias del mundo; estrecharán los lazos comerciales de Europa, América y Asia;..”.

 

“Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Mundo Nuevo una sola nación con un solo vinculo en su  origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes estados que hayan de formarse; mas no es posible, porque climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes, dividen a la América. ¡Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún ida tengamos la fortuna de instalar allí un augusto congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de las otras partes del mundo”.                                                                                                                                                             

 

El Congreso de Panamá se instaló, efectivamente,  en 1826. Sin embargo, 

descorazonado ante su fracaso, el Libertador  escribiría  al General Páez: «El Congreso de Panamá, institución que debiera ser admirable, no es otra cosa que aquel loco griego que pretendía dirigir desde una roca los buques que navegaban en alta mar... Su poder será una sombra, y sus decretos, meros consejos”).

«Lamentémoslo, dice  Rufino Blanco; a Bolívar le sobró genio, le sobró audacia; pero le faltó vida -murió solo y  joven- y, sobre todo, le faltó pueblo... Su drama fue uno de los más tristes que la Historia conoce... Fue el grande hombre sin un gran pueblo.


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HUGO CHAVEZ FRIAS

Simon Jose Antonio de La Santisima Trinidad Bolivar Palacios y Blanco

Ernesto Guervara

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